06 DE JULIO DE 2015 | Hace 718 dias

Solos en la madrugada y en tiempo de replanteos

Tras un nuevo fracaso, la conducción de Gerardo Martino deberá analizar lo sucedido a fondo, poner todo en la balanza y cortar por lo sano. Argentina no puede continuar regalando el prestigio conseguido.

 

La derrota en la final de la Copa América volvió a golpear duro a la Selección argentina y la réplica del sismo amenaza con llevarse puesto a más de uno e incluso obliga a Gerardo Martino a replantearse el futuro. Ciclos cumplidos, malas decisiones técnicas y el tiempo como principal enemigo en la conformación del equipo a futuro son claves que no deben soslayarse y dejan abierto numerosos interrogantes.

Los fracasos suelen poner a las personas inteligentes delante de un espejo donde se aprecian los errores, las falencias, los pasos en falso. Gerardo Martino no demostró esa sabiduría ni en los cambios durante la Copa América, ni en el planteo de la final y mucho menos en sus declaraciones posderrota. Habrá, entonces, que cruzar los dedos para que pueda apreciar que está delante de una coyuntura.

La llegada del Seleccionado a Ezeiza se dio en la fría madrugada (3 de la mañana del domingo), sin grandes recibimientos, sin declaraciones y dejando el recinto en micro lejos, lejísimo de ese calor popular que siempre despierta la albiceleste aún en la derrota en una final, como pasó en Brasil 2014.

 

Ciclos que se cierran

El horizonte presenta el inicio de las eliminatorias y hay jugadores que quedaron presos del repudio generalizado, otros que se afianzaron pese a la tormenta y algunos que van atesorando sus últimos momentos en el seleccionado porque el tiempo juega su papel de cara a Rusia 2018. El primero que mostró sus cartas fue Javier Mascherano en sus dolorosas declaraciones ni bien terminó el encuentro. El Jefecito con 31 años se mostró abatido, casi culpando del fracaso a su mera presencia y es difícil pensar en que dará el presente en la próxima cita mundialista, en Rusia 2018. De todos modos no hay que dejar de lado la garra de Masche y que siempre hay margen para la superación.

A quienes le costará volver a contar con el guiño de la gente, tal como le pasó a Rodrigo Palacio tras Brasil 2014, son Gonzalo Higuaín, Ezequiel Lavezzi e incluso Pablo Zabaleta. Sus actuaciones fueron condenatorias, no hicieron la diferencia ni dieron la talla. El Pipita deberá ponerse en forma, trabajar en su Nápoli y dejar que cicatricen las heridas. Fueron muchas posibilidades de revancha desaprovechadas y en consecuencia es la constante foto de la derrota. El Pocho será muy simpático y le pondrá buena onda al grupo, pero para jugar en la Selección se necesita mucho más que eso. En tanto Zabaleta demostró que es un lateral discreto, que ha jugado partidos aceptable y se benefició por actuar en un puesto donde Argentina no tiene grandes figuras.

Por contrapartida Carlos Tevez tendrá su cheque en blanco esperando para ser llenado y más aún si consigue desplegar en Boca el fútbol que venía evidenciando en Juventus. Nicolás Otamendi también dio señales de afianzamiento, estuvo a la altura pese a algunas fallas y se consolidará sin dudas en la zaga central. Y Gerardo Martino tendrá que crecer, dejar atrás el estigma de no poder lograr cosas importantes con grandes equipos como le sucedió en Barcelona. Hay situaciones que se repiten y las resuelve mal, como las variantes, los planteos leyendo mal el partido y sin dudas podría sumar a otro ayudante de campo. La Selección demanda decisiones más acertadas.