05 DE JULIO DE 2015 | Hace 754 dias

Argentina, acostumbrada a la frustración

Desde la Copa América del ‘93 que la Selección mayor no puede coronarse campeona, dejando cada vez más grande aquellos tiempos de Kempes, Maradona, Caniggia, Batistuta y Ruggeri.

La historia se arrastra como una cadena tediosa y pesada en esta década de frustraciones en una selección mayor que desde la Copa América de 1993 no logra subirse a los más alto. La imagen de Oscar Ruggeri alzando la copa tras ganarle a México 2-1 con dos gritos enormes de Batistuta cada vez queda más lejos, más aún porque entre el 78 y el 93 fueron 15 años con dos Copas del Mundo, 78 y 86, y dos Copa Américas, 91 y 93, además de la histórica final perdida en Italia 90. De aquella generación dorada por los logros, a esta ya dos tandas de jugadores que hacen historia en el fútbol mundial y no logran repetir cuando les toca ponerse la celeste y blanca.

La tristeza que al menos tuvo hidalguía en la final ante Alemania en Brasil 2014, ayer no tuvo ni eso en un partido amargo y dolorosamente cobarde. Como en la Copa Rey Fahd del 95 con Passarella, como en la Copa América del 2004 con Bielsa, como en la Copa Confederaciones del 2005 con Pekerman, como en la Copa América del 2007 con Basile, como en la Copa del Mundo con Sabella y ayer con el Tata Martino, las finales perdidas ya son una pésima y horrenda costumbre. Así fue que todo lo que ganaban las juveniles en esta década, se perdían cuando pasaban a jugar en la selección mayor. Passarella, Bielsa, Pekerman, un rato de Basile, Maradona, Sabella y ahora el Tata no logran cortar la terrible mufa que en otros tiempos parecía imposible.

Todo esto que sucedió hace más inmenso el logro y el legado histórico de jugadores como Fillol, Kempes, Maradona, Ruggeri, Burruchaga Caniggia, Batistuta, Goycochea, y Simeone. Y las figuras como entrenadores del Menotti, Bilardo y el Coco Basile. Todas esas generaciones aun hoy siguen siendo único e irremplazable.

Pasó la generación de los jugadores que fueron al mundial 98 con el sello que se arrastraba desde las Copas América con la suma de Verón, Ortega, Zanetti, Almeyda y otros que se volvieron contra Holanda y la mufa del mundial 94 con aquello que le pasó a Maradona empezó a gestarse. Después llegó la camada de nombres que habían ganado mucho en los juveniles, con Sorín, Riquelme, Cambiasso, Milito y tantos otros que pasaron del 2002 al 2006, con copas en el medio que otra vez dejaron sólo tristezas.

Luego apareció la otra camada que va desde Mascherano, Agüero, Messi, Di María, Romero, Demichelis, Higuaín y Tevez quienes pasaron con más penas que gloria por las manos de Basile, Maradona, Sabella y ahora el Tata Martino.

Estas tres generaciones de jugadores que fueron campeones en casi todo el continente europeo en equipos que pasaron a la historia con grandes títulos nunca lograron copiar esa gloria en Argentina.